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Marie-Hélène Roch - LOM del siglo XXI (2002)

El texto se centrará en una interrogación sobre el lugar y la función de la conferencia Joyce el Síntoma, considerándola como agalma de la última enseñanza de Lacan. Roch afirmará que el lazo entre Joyce y Lacan «hizo al acontecimiento del siglo XXI, LOM, el self-made-man, y puso de manifiesto el futuro del síntoma como único real con el que mantenerse despierto.» En su recorrido, la orientarán dos puntos centrales: el hecho de que Lacan también se haya vuelto un artífice como Joyce, y la definición del síntoma como acontecimiento de cuerpo.
La autora destacará que Joyce es el paradigma de lo que un análisis llevado hasta su fin aísla: tu sinthome, y que «esta conferencia invita a generalizar las excepciones. Permite comprender que la singularidad de cada uno con su propio goce requiere de sí la invención de un decir nuevo, en el seno del discurso en el que se inscribe, a fines de transmisión.» Preconizará entonces una comunidad de experiencia entre Joyce y el analista que se sirve de su análisis: así como Joyce llevó su síntoma a su estado supremo, el cual tendría el poder de despertarlo «de la pesadilla de su historia», de lo real sin defensa, dicho análisis, para el analista, es el «sueño elaborado en un proceso de escritura, […] con el fin de despertarse […] de la tragedia o de lo cómico de su historia.» La escritura de Joyce queda situada del lado del lapsus y es entonces equivalente a un análisis.
Asimismo, señalará que Lacan no solo comenta la obra de Joyce, sino que se vuelve su pasador, al tiempo que hace agitar el sentido del exilio de Joyce hasta darle el acento del exilio propio del parlêtre, de lalengua. Finalmente, localizará que el propósito de Lacan era reconocer en Joyce «un nombre de LOM, así como el saber hacer del artista». «Joyce, suelto del cuerpo, no quería tener nada excepto el decir magistral. La obra es el S.K.bello de LOM. […] La obra fomenta a LOM, y suple al lapsus del nudo allí donde falta el narcisismo.» Para Roch, el decir magistral de Joyce muestra «así que es posible un nudo sin padre, a condición, por supuesto, de hacerse cargo de eso. A fuerza de desanudamientos y reanudamientos, el sinthome eleva la condición de artista a este paradigma: volverse hijo necesario.»     


Pascal Pernot, Serge Cottet, Marie-Hélène Roch y otros - Del sujeto del inconsciente al parlêtre (2009)

Trabajo producido por un cartel de la ECF que parte de subrayar el interrogante freudiano acerca de cómo trata el ser parlante el goce hetérogeneo al lenguaje, frente al cual se ubicaba un sujeto que, habitante del lenguaje, no es amo en su morada, y cuyas asociaciones verbales cifran su saber inconsciente. Sin embargo, un desciframiento del inconsciente no es el término de la experiencia que puede esperarse de un psicoanálisis, en tanto el síntoma conjuga el ciframiento verbal a la vez que la satisfacción del cuerpo que goza, es decir, lo que se presta a una traducción y lo que se define como una falla de traducción, inaccesible al lenguaje. Esta división del sujeto del inconsciente entre lenguaje y goce del cuerpo, es lo que de Freud toma como punto de partida el itinerario lacaniano que lleva del sujeto del inconsciente al parlêtre, y que permitirá ubicar que el sujeto del inconsciente y el goce están en el exilio recíproco, mientras que el parlêtre reintroduce la dimensión de la pulsión en el verbo.
Así, se pasa a un primer momento de Lacan, con su retorno a Freud, en el que utiliza el significante y la consecuencia lógica de sus articulaciones, y hace que el término sujeto designe una falta-en-ser y que el inconsciente aparezca como sucesión de soluciones de continuidad, de la cual se deduce una práctica del análisis que pone en juego esas escansiones. Más tarde, reelabora el inconsciente para incluir el fuera de sentido, ubicando que el goce acompaña al sujeto del inconsciente, clínica que impone saber cómo cada sujeto goza de la actividad de ciframiento y cómo la experiencia analítica puede tocar lo real de la pulsión. La última enseñanza de Lacan zanja finalmente la cuestión freudiana de la Spaltung con la clínica del parlêtre, en la que la práctica lacaniana opera por medio de cortes asemánticos, desabonando al parlêtre de su pasión del significante, y dando a la cura analítica toda su dimensión de experiencia inventiva, que abre para cada sujeto una ética de la responsabilidad de su modo singular de goce.

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