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Éric Laurent - Conferencia en Lausana «El Sinthome» (07/07/2012)


Se trata de una conferencia que dio en Suiza que, reducida y reescrita, fue más tarde presentada como argumento del último ENAPOL. Comparto aquí mi traducción de la exposición original así como de la extensa conversación que se desarrolló a continuación de la misma.
El eje que lo convoca es la invitación a releer los Estudios sobre la histeria freudianos de 1895 a partir del Seminario XXIII. Laurent propondrá seguir esta reanudación al revés, a lo largo de un año entero, entre el 9/3/76 (7° clase del XXIII) y el 26/2/77 (conferencia en Bruselas conocida como Consideraciones sobre la histeria), recorrido que, incluyendo también las primeras clases del Seminario XXIV, concibe como un desciframiento de lo que propone Lacan en el XXIII sobre la histeria.
Algunas puntuaciones sobre lo que aquí se desarrollará:
  • - El inconsciente freudiano no es el inconsciente automático ni el de la inconsciencia del que habla la ciencia. Y Lacan en el ’77 propone algo que va «más lejos que el inconsciente».
  • - Ubica una serie de referencias lacanianas de estos años para situar la histeria sin Nombre del Padre (también nombrada como histeria rígidahisteria perfecta
  • - Lacan vuelve sobre la identificación para aclarar la cuestión de la histeria, retomando las tres modalidades freudianas de la Massenpsychologie. De este modo, « Lacan va a reinterrogar a partir del síntoma histérico al síntoma analítico» planteándose que «el síntoma histérico está antes de la cuestión del síntoma como tal». Aparece así la idea del síntoma como partenaire sexual, destacando una oposición entre conocer y saber: «el síntoma está del lado del saber, lo que implica justamente no conocerlo».
  • - Aborda la  disimetría síntoma-estrago para llegar a decir que  «cuanto más una mujer es el síntoma de un hombre, menos histérica es», es decir que  «o bien se tiene el cuerpo cizallado por el significante, o bien se tiene al hombre que estraga  .
  • - Se interroga sobre cuál sería la consistencia de lo real, en tanto es precisamente lo que se niega a admitir la ciencia. Se hablará de lo real como «la repetición material de lo mismo, en tanto este goce se repite». Lacan va a proponer un horizonte del psicoanálisis que no es histérico, donde se trata de «lo real como idea límite, idea de lo que no tiene sentido».
  • - Se plantea ahora al falo como una «falacia que testimonia lo real», como un «efecto que viene a marcar un modo de goce que permanece siempre el mismo y puede ser nombrado en la lengua por los Uno, significante, en los cuales podemos siempre equivocarnos».
  • - Desarrolla la cuestión de lo real sin ley al mismo tiempo que conceptualiza la contingencia, que viene a inscribirse sobre el inconsciente. «La contingencia es siempre una elección forzada. Es saber que, cuando se encuentra esta forma de goce, no vale la pena retroceder ni poner toneladas de represión, no vale la pena huir, es como la muerte: eso los alcanza siempre.» Y propone a Dante como ejemplo paradigmático de saber hacer allí con la contingencia, analogándolo al final de análisis como un «hacerse incauto de su causa».
  • - Sobre la posición del analista: el paciente no es su obra y su teoría es «una invención, un bricolaje, que él pone a punto donde cesa la necesidad». Es allí donde el psicoanalista reinventa el psicoanálisis, y esto viene al lugar de no delirar con el paciente.
  • - La histeria material, histeria fuera de sentido), diferenciándola de la histeria imperfecta de los historiales freudianos, que se caracterizaba por ser siempre de a dos (la histérica y su interpretante) y sostenerse en el amor al padre. Se trata ahora de una cadena que se sostiene sola, que no necesita del sentido. Propone a la escritora Clarice Lispector como paradigma para pensar estas histerias fuera de sentido.
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